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Miércoles 19 de enero, Alexander tiene fiebre y su mamá lo lleva al pediatra: tiene otra bronquitis y la Dra. Sumoy le prescribe ejercicios respiratorios pero sin antibióticos (Neobacitracine y Aerosol Altrovent).
Alexander es un niño frágil. Tras menos de dos semanas en la guardería, está malo otra vez y es ya su tercera bronquitis. La Dra. Soumoy le prohíbe, con razón, que vaya a la guardería, y ya no sólo por él, sino también para proteger a su hermano, que por el momento se encuentra bien.
Desde que ha vuelto, Xavier no se ha puesto malo, y es de vital importancia que continúe sano para no retrasar el transplante, que tendrá lugar en cuanto las células madre lleguen de Estados Unidos, donde se han hallado dos sangres de cordón cuyo HLA (antígeno leucocitario de histocompatibilidad) es compatible. De todas maneras, aún tenemos que esperar el resultado de las pruebas complementarias solicitadas por la doctora Vermylen, lo cual es un plus de garantía, pues en el hospital Duke basta con la compatibilidad del HLA para la selección.
Su mamá está verdaderamente inquieta, con la moral por los suelos y, a pesar de que intenta con todo su empeño controlar su angustia, tiene que hacer un gran esfuerzo para no venirse abajo. Al día siguiente, pide a la pediatra que compruebe que Xavier no ha sido contagiado. Ésta la tranquiliza, Xavier está perfectamente auque hay que aislarlo de su hermano.
Nos organizamos para evitar que estén en contacto, lo cual no es fácil, pues normalmente comparten cuarto, aunque Xavier casi siempre termina la noche en la cama de sus padres. Alex aún no tiene seis meses y lógicamente necesita mucha atención, así que todo se complica todavía más. Hemos puesto barreras en todas las puertas para evitar que estén juntos en la misma habitación, controlamos a máximo nuestra higiene y nos lavamos las manos antes de pasar de un niño a otro.
Los fisioterapeutas que vienen a casa para atender a Xavier se ocupan asimismo de los ejercicios respiratorios de Alexander, el cual no sólo no mejora, sino que además sigue teniendo fiebre.
Miércoles 26 de enero, su mamá lleva a Xavier a que le hagan la revisión oftalmológica. El resultado es estable y tranquilizador. Luego vuelve, esta vez con Alexander, a la consulta de la Dra. Soumoy. Ésta la envía inmediatamente al otorrino y solicita un análisis de sangre, cuyos resultados recibe menos de dos horas después: Alexander sufre una otitis en el oído derecho, un neumococo en el izquierdo y su bronquitis sigue sin curarse. Le recetan antibióticos (Augmentin) y gotas de Ciloxan para el oído izquierdo. La guardería queda prohibida para los dos y en casa hay que evitar que estén en contacto, pues está previsto que Xavier ingrese en St Luc el lunes 31 de enero.
Jueves 27 de enero, a pesar de todas las precauciones tomadas, Xavier está ligeramente resfriado (Clamoxyl, Neobacitracine), por lo que todos los planes quedan postpuestos una semana. Tenemos que doblar nuestra atención, ya que el tiempo es vital. Mientras que no se recupere por completo, no se podrá iniciar la quimioterapia.
Nos vemos asimismo obligados a retrasar la ayuda del servicio de asistencia médica «Les Libellules» con el que nos habíamos puesto en contacto para que, durante el transplante, venga una puericultora a casa para ocuparse de Alexander tres veces por semana. El resto de los días, será su madrina la que cuide de él.
Viernes 4 de febrero, Xavier está ya casi curado. Todo está programado para el lunes siguiente así que, durante el fin de semana, tenemos que doblar la precaución porque Alexander sigue malo. Su pediatra está ausente, por lo que su mamá le lleva a la consulta del Dr. Simon el cual, temiendo que se trate de una neumonía, solicita una radiografía y un análisis de sangre. Los resultados sin embargo son normales. Le receta otro antibiótico (Ceclor) y le recomienda continuar con las gotas de Ciloxan.
Estas últimas semanas han sido realmente duras para todos. Xavier se acerca a menudo a la barrera que hay en la puerta de su habitación, sin comprender que no puede entrar mientras esté su hermano en ella. Por suerte, sus jornadas están repletas ya que, además de sus frecuentes idas y venidas a St Luc para las distintas pruebas complementarias (neuropediatra, dentista, oftalmólogo logopeda…), tienes sus sesiones de fisioterapia, echa largas siestas con mamá y, además, hemos contratado a una señora que viene varias horas al día a jugar con él para que podamos ocuparnos también de Alexander.
Xavier está en pleno período evolutivo y ha añadido varias palabras a su vocabulario: por fin dice «mamá», señalando con el dedo a su mami, «o’ma» para referirse a su abuela, «tin» para decir “ten” cuando nos da algo, «wo wo» cuando oye ladrar a un perro, «br br br» cuando juega con los cochecitos, «cou» cuando se tapa los ojos con los dedos para hacer “cucú” y «ch…» cuando se pone el dedito en la boca para hacer callar. Antes del viaje, había aprendido a mandar un besito con la mano, cosa que hace ahora cada vez que está contento por haber conseguido lo que quería o cuando quiere respondernos. También le manda besos a sus juguetes preferidos cuando se despide de ellos para ir a dormir. En Durham, le dio a su mamá el primer beso real sin que ésta se lo pidiera. Antes, cuando se lo pedíamos, ponía la mejilla, pero ahora acepta darlos, aunque sigue prefiriendo mandarlos con la manita. Xavier ha comenzado a hacer garabatos, así que le hemos comprado lápices de colores para estimularlo. |